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DOJO KUN (Los preceptos de un karateka)

CADA QUIEN. BUSCAR LA PERFECCION DE ESPÍRITU

Hitotsu, Jinkaku Kansei Ni Tsutomuru Koto.

一丶 人格完成に努むること。

CADA QUIEN SEGUIR EL CAMINO DE LA INTEGRIDAD

Hitotsu, Makoto No Michi O Mamoru Koto.

一丶 誠の道を守ること。

CADA QUIEN ESFORZARCE CONSTANTEMENTE POR LA SUPERACIÓN

Hitotsu, Doryoku No Seichin O Yashinau Koto.

一丶努力の精神を養うこと。

CADA QUIEN VIVIR EN RESPETO Y CORTESÍA

Hitotsu, Reigi O Omonzuru Koto.

一丶礼儀を重んずること。

CADA QUIEN DOMINAR LA VIOLENCIA

Hitotsu, Kekki No Yu O Imashimuru Koto.

一丶血気の勇を戒むること。

Sensei Funakoshi (Nijukun)

1.- El Karate-do comienza y termina con el saludo.
     Karate-do wa rei ni hajimari rei ni owaru koto o wasuru na.
 
2.- No hay primer ataque en karate.
     Karate ni sente nashi.
 
3.- El karateka debe seguir el camino de la justicia.
     gi no tasuke.
 
4.- Primero conócete a ti mismo, después conoce a los demás.
     Mazu onore o shire, shikashite ta o shire.
 
5.- Antepón el espíritu a la técnica.
     Gijitsu yori shinjitsu.
 
6.- Prepárate para liberar y cultivar la mente.
      Kokoro wa hanatan koto o yosu.
 
7.- Los accidentes provienen de la falta de atención.
     Wazawai wa ketai ni seizu.
 
8.- No piense que el karate es sólo en el dojo.
     Dōjō nomino karate to omou na.
 
9.- La práctica de Karate es para toda la vida.
     Karate-do no shugyō wa issho de aru.
 
10.- Transforme todo en karate, que es donde la belleza exquisita está.
        Ara yuru mono o karateka seyo; sokoni myōmi ari.
 
11.- El karate, como agua caliente, volverá al agua fresca original si usted no lo                entrena constantemente.
       Karate wa yu no gotoshi taezu netsu o atae zareba moto no mizu ni kaeru.
 
12.- No tenga pensamientos de ganar. Los pensamientos de no perder son                      necesarios.
       Katsu kangae wa motsuna; makenu kangae wa hitsuyō.
 
13.- Cambie en consonancia con su oponente.
       Tekki ni yotte tenka seyo.
 
14.- El secreto del combate reside en el arte de dirigirlo.
       Tatakai wa kyō jitsu no soju ika ni ari.
 
​15.- Piensa que los brazos y las piernas son como espadas.
       Hito no te-ashi o ken to omoe.
 
16.- Cuando franqueas el umbral de tu casa, un millón de enemigos te esperan.
       (Es tu comportamiento lo que invita a tener problemas con ellos).
       Danshi mon o izureba hyakuman no teki ari.
 
17.- El principiante necesita de kamae (posición defensiva formal),
        después debe buscar shizentai (posición defensiva natural).
        Kamae wa shoshinsha ni atowa shizentai.
 
18.- Busca la forma (kata) correcta, pero el combate real es otra cosa.
       Kata wa tadashiku, jisen wa betsumono.
 
19.- No olvides la intensidad alta y baja de la energía; extensión y
       retracción del cuerpo; el ritmo alto y bajo de la técnica.
       Chikara no kyōjaku tai no shinshuku waza no kankyū o wasuruna.
 
20.- Piense en las maneras en que puede aplicar estos preceptos todos los días.
       Tsune ni shinen ku fu seyo.

En Memoria del Sensei Abe

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La mañana del 22 de diciembre, de 2019, Recibí un mensaje del Sensei Naito Takashi. Él me informó que el Sensei Abe había fallecido el día anterior y que este día sería su funeral en Matsuyama. Me temo que no muchas de las personas que hay actualmente en nuestro dojo lo conocieron. Mayor motivo para conmemorarlo como una de las figuras clave que le dieron forma al karate Shotokan como lo conocemos. Hay mucho escrito en otros lugares, así que permítanme añadir algo sobre mi relación personal con el Sensei Abe para llegar a observaciones más generales de este notorio hombre. El influenció extremadamente mi karate durante aquellos años altamente formativos en los que yo entrené en Japón en la sede de JKA (Japan Karate Association, por sus siglas en inglés).

 

Antes de ir a estudiar a Japón, en 1994, yo había entrenando karate durante varios años. Entrené con el Sensei Enoeda mientras estudiaba en Inglaterra y era miembro de la JKA en Holanda. En aquellos años ya había escuchado acerca de un rompimiento dentro de la JKA. Yo estaba en el entendido que estaba dentro de la verdadera JKA, y que aparentemente también había otra JKA, liderada por un hombre llamado Asai y otro llamado Abe, quienes habían robado la administración de la JKA y formaron otro grupo, afirmando que su grupo era la verdadera JKA. De cualquier forma, este era el mensaje que yo había escuchado.

 

En 1994 me mudé a Osaka para estudiar y contacté a una oficina de turistas local preguntando en donde podía encontrar un dojo de la JKA. Me dieron un número y llamé. Alguien contestó en un notorio dialecto de Osaka, pero eventualmente entendí a donde tenía que ir. Así fue como me convertí en alumno del dojo del Sensei Kagawa Masayoshi, hermano mayor del Sensei Kagawa Masao. El Sensei Kagawa me presentó ante el Hombu Dojo en Tokio y me aconsejó que entrenara ahí alrededor de un mes de volver a Holanda. Él le pidió al Sensei Kanayama que me cuidara, pero el Sensei Kanayama a su vez le pidió a Naito Takashi que me permitiera estar en su oficina durante un mes, durmiendo en un sillón junto a su máquina de fax.

 

Claro que yo era familiar con los mejores instructores de la JKA por los libros de Nakayama. Llámenme iluso, pero solo cuando fui al dojo y vi al Sensei Abe entrar comprendí que había estado entrenando durante un año y medio en la JKA rival. Claramente era muy tarde para preocuparme por eso, y el Sensei Kagawa Masayoshi me había tratado muy gentilmente hasta ese punto. Así fue como comenzó mi relación con el Sensei Abe.

 

En 1997 fui invitado al Curso de Instructores de la JKA y el Sensei Abe, como Director Técnico, era responsable de mi progreso técnico. Con casi 60 años, él aún era formidable. No emocionante como el Sensei Yahara, o esotérico sino divino, como el Sensei Asai, su técnica era simple, pero efectiva, su tiempo era perfecto. El estándar que aplicó formó a personas como el Sensei Kagawa Masao. En su juventud fue un combatiente brutal, descalificado constantemente por la manera en la que acababa con sus oponentes, motivo por el cuál no ganó muchos torneos. Además de ser invitado por el Sensei Nakayama para enseñar dentro del Hombu Dojo, también enseñaba en el Nihon Daigaku Riko Gakubi, el Colegio Técnico de la Universidad de Japón. Permítanme divagar un poco aquí, porque esta conexión en años posteriores fue muy importante para mí. Ambos, el  Sensei Nagaki y el Sensei Naito Takashi estudiaron en ésta universidad y entrenaron bajo el Sensei Abe. Naito me acobijó muchos años después y me invitó a dar clase en este realmente viejo club de karate que tenía tanta historia. Algunos de mis mejores recuerdos del karate son los de enseñar años después, cuando radicaba en la embajada holandesa en Tokio, a los excelentes alumnos de este club.

 

Esa semana fue especial, de varias maneras. El Sensei Abe no se preocupaba mucho sobre si sus acciones y comportamiento le causaría problemas a otros. El esperaba que yo le enseñara los alrededores, pagara por él, no dudaba en presionarme por el carro de mi padre. Era ampliamente conocido por la manera en la que sin escrúpulos le pedía a sus anfitriones el vino más lujoso, que le compraran antigüedades, o lo condujeran a lugares remotos, solo por el gusto de ser paseado. Podía ser difícil complacerlo. Por el otro lado, en Japón él sorprendía a sus alumnos como yo con una invitación para manejar en el campo, visitando templos y varios pequeños locales de comida. Diferente a otros instructores, que solo gritaban tu nombre y daban indicaciones bruscas, el Sensei Abe utilizaba el sufijo “kun” con tu nombre, indicando tu posición junior, pero simultáneamente un lindo y gentíl toque, mostrando intimidad. Y parecía que le desagradaba la, en ocasiones, violenta revancha dentro del dojo. Recuerdo un día uno de los estudiantes avanzados decidió castigarme y pateaba mi cabeza mientras yo sangraba en el piso, cuando el Sensei Abe gentilmente le dijo al alumno avanzado “bien, creo que es suficiente por ahora”, deteniendo la acción sin avergonzar a su veterano.

 

El Sensei Abe fue producto de un Japón que está desapareciendo. Parte de esto tiene que ver con un trasfondo de nacionalismo, feudalismo. Hay quienes dirán que la brutalidad, pero también la fortaleza y espíritu de los instructores de la JKA de su generación estaba influenciada por el militarismo de los años 30s y 40s. El Sensei Abe era de existencia samurái y orgulloso de ello. Por el otro lado, era muy abierto e invitaba a los no-japoneses, amaba viajar y tenía un interés genuino en otras culturas. Sin duda no era una persona promedio, era un hombre culto, tenía una mano fuerte para la caligrafía, y un espadachín hábil con un amplio conocimiento de la historia y con la habilidad de maravillarse con las pequeñas cosas. Años más tarde recordaría lo maravilloso que fue haber visto, durante un viaje en bote por los canales de Ámsterdam, a un cormorán batallando para devorar una gran anguila.

 

Para el final de 1998, la JKA-Asai perdió su batalla legal en contra de la otra JKA y en 1999 los instructores que habían sido la columna vertebral de la JKA-Asai tomaron caminos distintos. El Sensei Yahara comenzó la KWF, el Sensei Asai la JKS y el Sensei Abe la JSKA (soy feliz en recordar que jugué un pequeño rol ayudándole a descrifrar el nombre)

 

Un momento a destacar fue en 2002 el Campeonato Mundial de la JSKA (Japan Shotokan Karate Association, por sus siglas en inglés) en Alemania, organizado por el Sensei Dieter Flindt. Yo había ganado el último campeonato mundial de la JKA-Asai en el 2000 en Cardiff, pero el Sensei Abe ya no estaba ahí. Fue maravilloso competir ante una gran afición en el campeonato del 2002 frente al hombre que había sido tan importante para mi karate en años previos. Esa final la perdí en contra de Ricardo Galina de México en una de las batallas más emocionantes en las que he participado, tanto por la maravillosa atmósfera alrededor del combate y por el elogio que recibí al terminar por el Sensei Abe.

 

Aunque era activo dentro de su propia organización, el Sensei Abe reconocía prematuramente que era esencial ser activo dentro de la federación, donde era bien conocido como referee. Fue gracias a él que el Sensei Kagawa Masao se convirtió en el entrenador de la Universidad de Teikyo, y con base en ese éxito Entrenador en Jefe de la Federación Japonesa de Karate (JKF). Podría decirse que el Shotokan de la JKS, mediante el Sensei Kagawa a quién influenció enormemente, se ha convertido a un ámbito mayormente deportivo, pero por el otro lado, es gracias a él que dentro del deporte de karate todavía existe una gran influencia de una corriente tradicional japonesa, manteniendo el karate de la JKA vivo por el mayor tiempo posible.

 

Cuando el Sensei Abe fue diagnosticado con cáncer, sus probabilidades de sobrevivir fueron consideradas remotas. Aunque sufrió graves cirugías y se volvió delgado, perdiendo su original físico fuerte, pudo vivir muchos años más, en los cuales viajó a lo largo y ancho, felizmente continuó viviendo y comiendo y continuó enseñando karate alrededor del mundo. Claro que ya no podía mostrar varias de las cosas en las cuales era experto, pero permaneció como un instructor especial e inteligente. Será extrañado por todos aquellos que entrenaron con él. El Sensei Abe falleció a los 81 años de edad. Los recuerdos gratos permanecen.

 

Tom

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Sensei Keigo Abe y Sensei Tom Kompier, autor del texto, juntos.

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Sensei Keigo Abe (centro), Sensei Tom Komier (derecha) y Sensei Ricardo Galina (izquierda). Tras la final del Campeonato Mundial de la JSKA en 2002, Alemania.

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